martes, 7 de febrero de 2017

La otra Pulgarcita

Conocí a Pulgarcita en mis clases. Tenía un inquieto pulgar capaz de escribir por celu, mientras me miraba con suma atención.
Yo quería diseccionar su cerebro y su pulgar. Ella no quiso aceptar a pesar de mi insistencia. Nacido en una generación moderna e hijo de una escuela normalizadora, yo quería saber cómo era que esta joven inquieta escribía en su smarthphone sin mirar el teclad, e incluso, fingiendo estar totalmente atenta a mi clases.
Al examinar de cerca sus pulgares, noté con decepción, que eran normales. Dos dedos antepuestos, con uñas pintadas, yemas suaves y tres falanges perfectamente distanciadas una de otra. No había en ellos nada que denotara su capacidad motriz y su conexión cerebral para tipear sin mirar.
Deduje, ante la imposibilidad de la disección cerebral, que esa llamativa capacidad estaba en su cerebro. Todavía hoy, llevo un equipo de cirugía portatil en mi mochila, por si la encuentro y accede a abrir su cerebro y satisfacer mi curiosidad.
#EducaExpandida
(Ilustración: JRMora. Disponible AQUÍ

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